A una policía bien puta de Escobedo, el comandante le prometió un ascenso, a cambio de entregarle su cuerpecito, la pendeja ni lo dudó.

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Descripción

El comandante le prometió que le daría un ascenso, claro, como aquí es tradición, entregando el culo lo que sea; pues la policía nada pendeja no sólo le dio el culo, sino que le dio hasta lo que el sol no alcanza. El comandante no podía estar complacido, era la primera vez que chingaba tan rico en sus 55 años de vida en Escobedo. Con unas tetas su-cu-len-tas, y una pinche papaya de ensueño, la pendeja, se ganó más que un ascenso, se ganó, una reata todos los días por puta.