Aproveché que mi hermanita llegó bien peda a la casa para al fin probar los ricos apretones de su chocho caliente y mojado, para mí que nomás se hacía la dormida

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Descripción

Le traigo ganas a mi hermana desde hace un par de meses, cuando sin querer entré a su cuarto sin tocar y la encontré abierta de piernas, con el chocho mojado viendo hacia la puerta, por lo que pude ver claramente su cuevita dilatada goteando de placer sobre la cama. Ella tardó unos 10 segundos en reaccionar, pero cuando la vi pelar sus ojotes hermosos de la sorpresa y la vergüenza, cerré la puerta de golpe y me fui directito a la regadera, para poder chaquetearme a gusto y bajarme la calentura al mismo tiempo, pero ya nunca más volvería a verla de la misma manera, ahora su chocho se había vuelto mi obsesión, mi sueño inalcanzable… hasta ahora.