Así aguantamos las residencias interminables en el hospital

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Descripción

No es secreto para nadie que la vida como médico residente es una chinga, sobre todo para los nuevos que debemos de aguantarnos que nos pongan la “prueba de fuego” antes de aceptarnos plenamente en el equipo y tenemos que soportar que nos exploten. Se junta el trabajo y las horas de dormir, y todo eso sería inaguantable sino fuera porque en los hospitales la putería se pone bien chingona que uno siempre vuelve aunque sea para coger un poco más. Las enfermeras salen a buscar los cuartos que están vacíos y entonces los doctores nos turnamos para subir con nuestra putita preferida a coger en ellas, que aguantan vara que en una noche, hasta tres doctores pasen a “inyectarlas”.