Chingándome a doña Ana después del velorio de su hermano. Verlo en la caja le abrió los ojos, y las patas, dice que la vida se acaba en cualquier rato

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Descripción

Resulta que la doña se empezó a preocupar por todo lo que no estaba gozando en su vida, como yo conocía a su carnal me fui a su velorio y ahí me di cuenta que a sus años, doña Ana todavía piensa en disfrutar. Se me hizo culero dejarla a su suerte porque ya no va a encontrar marido, entonces mejor me ofrecí a ser el que le diera mantenimiento a su raya por los días que le queden