Como cuando le abres las nalgas a tu vieja para que entienda que quieres darle por atrás

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Descripción

Hasta la fecha tengo una obsesión por los culos de hembra que me mete en problemas para conseguirme a una buena morrita obediente y sumisa que esté dispuesta a seguir mis órdenes y ponerse en cuatro para tragarse todo mi chile en cuatro, como toda una perra en celo hambrienta de chorizo. Me encanta dedearles su agujerito, abrirsélos con las manos, lamerles la entradita y ver cómo comienza a dilatarse, pero me encabrona cuando se niegan a dejarse romper la cola por miedo a mi tolete (que está la neta lo suficientemente gordo para que no puedan sentarse en una semana). Pero esta golfita tiene colmillo suficiente y como si nada se monta en mi estaca para distraerme y deslecharme chido.