Desvirgando a mi prima morenita, aunque estaba nerviosa, sólo necesitó sentir mi verga abriéndole la panocha y se convirtió en una putita bien cachonda.

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Descripción

No tardé mucho en darme cuenta que mi prima, que tiene un cuerpo hermoso aunque de cara no lo sea tanto, se me quedaba viendo con ojitos lujuriosos cada vez que íbamos a nadar al cenote del pueblo. Podía sentir su culito restregarse en mi pito mientras “jugábamos” en el agua, haciendo que se me pusiera bien duro. Era imposible que no sintiera mi estaca clavarse en su cuerpo mientras se untaba en mi regazo. Al salir, podía verla bajar la mirada a mi entrepierna para disfrutar de la vista de mi verga. Por eso, ahora que la encontré solita en su casa, agarré y ya no me aguanté las ganas de darle reata.