Entré a la casa y mi compadre estaba chingándose a mi vieja, pero me pusieron cachondo sus gemidos y me uní al desmadre en vez de putearlos.

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Descripción

Un día llegué antes del trabajo a mi casa y entré, enseguida escuché los gritos de placer de la escandalosa de mi esposa. Se me paró el palo enseguida y me acerqué sin hacer ruido a la habitación y entre abrí la puerta para descubrir a mi compadre encima de mi vieja matándola de placer en su chocho infiel y goloso. En lugar de encabronarme me puse caliente y comencé a pajearme en la puerta, hasta que mi esposa me vio y, con toda la calma del mundo, me invitó a unirme al desmadre. Desde entonces le entramos al rollo swinger y se los recomiendo un chingo.