Estrené la rajita caliente de mi hija y estaba tan apretada que me hizo correrme 4 veces seguidas y bañarla de leche.

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Descripción

Mi hija salía con un vato malandro de la colonia que un día quiso violarla. Llegó llorando a casa casi desnuda y fui a consolarla. Me dijo que no quería perder su virginidad con un cabrón que no la quisiera. Le dije que yo la amaba más que a la vida, que yo la protegería, mientras acariciaba su cuerpo semidesnudo. Ella fue relajándose y se acostó en la cama abriendo las piernas y dejándome ver su rajita. Eso sacó a la bestia que hay en mí y comencé a lamérselo haciendo que se corra en mis labios. No aguanté más y le dejé ir mi gordo palo en su chochito estrecho. Apretaba tan rico que me corrí una vez tras otra, jamás otra raja me dio un placer comparable al de preñar el chocho de mi propia hija. Siempre fue y siempre será la mujer de mi vida.