Ninguna vieja se movía como la mía en la cama cuando estaba bien caliente

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Descripción

Estaba en la sala viendo unas películas cuando mi vieja se apareció para decirme que estaba bien caliente, se sentó en mis piernas y nos dimos unos besos como si fueramos chamacos, le metí la mano en los calzones y pude notar lo babosa que se sentía esa panocha, definitivamente sabía que ella quería una buena cogida y cuando esaba muy caliente se convertía en una diosa del sexo en la cama, nos metimos al cuarto y seguimos con la pasión, se montó sobre mí y empezó con unos movimientos lentos hasta que fue subiendo la velocidad y la intencidad, al final me dejó con la verga bien adolorida pero quedé satisfecho.