La doña de la miscelanea se chinga al mamado del vecino. El vecino, un pervertido que le gusta chingarse a sabrosas maduritas.

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Descripción

Nunca les ha pasado que ven a la doña de la tiendita y dicen: ¿Cómo se verá ésta zorra sucia sin ropa? Supongo que no, pero hay de cabrones a cabrones, y éste wey, es un caso especial, le gustan las maduritas bien zorras, y bien dispuestas; la pendeja del video, era una de esas. El wey bien parecido, sabiendo las ansias de Doña Anacleta, se “ofreció” a reparar unas cosas en su casa, la pendeja maravillada. La muy puta ni habiendo entrado el wey ya no tenía ni un gramo de ropa sobre su sabroso cuerpecito; acabaron cogiendo salvajemente hasta quedarse sin voz de tanto gemir.