Le desfondo la papaya con una culeada sabrosa que la deja sin aliento

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Descripción

 

 

Mi morra y yo nos conocimos en los varios viajes que hacemos
como gerentes de sucursal a la Ciudad de México para nuestras reuniones de la
chamba que se organizan a nivel nacional y desde el inicio mis ojos fueron
solamente para ese hermoso par de lindas tetas apretadas en un escote que me la
puso como brazo de albañil desde que la vi pasar meneando esas nalguitas que me
embrujaron y me volvieron loco por ella. El pedo es que como ella vive en
Pachuca y yo en Tlaxcala, tenemos poco tiempo para pasar juntos pero, cuando
nos vemos, lo aprovechamos para cochar como conejos hasta que mi vieja se queda
sin poder cerrar las patas ni sentarse de lo rico que me la culeo durante todo
el fin de semana