Me chingo la raja peludita de mi joven becaria mientras el pendejo de su novio la espera en el coche afuera del despacho.

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Descripción

Nunca había tenido una becaria tan atenta y caliente. Solía quedarse hasta tarde para sacar la chamba y pasamos tanto tiempo juntos que empecé a imaginármela desnuda sobre el escritorio, abierta de piernas, ofreciéndome la panocha. Sin importar que tenía novio comencé a seducirla y tratarla como una reina hasta que comenzó a enamorarse de mí y fue dejándose tocar. Ahora, ya nunca lleva ropa interior para que pueda dedearla a gusto en mi oficina en horas de trabajo y, cuando llega la noche, me excita cogérmela sobre el sillón de la recepción mientras habla por teléfono con el pendejo que la pasa a recoger, y le dice que la espere porque tiene que sacarme… un trabajo. Por el empeño con el que se zampa mi birote en la panocha, definitivamente la contrataré cuando termine sus prácticas.