Me excita cabrón ver cómo rebotan chingón las tetas blanquitas de mi esposa mientras le clavo mi fierro en su panocha mojada.

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Descripción

Lo que me enloqueció de mi vieja cuando la conocí fueron sus enormes tetas blancas. Me hacen perder la razón e incluso recuerdo una vez que su hermanito me cachó mamando sus pezones erectos mientras le metía dos dedos en la pucha mojada. Le tuve que pagar al cabrón para que no me acusara. En otra ocasión nos pusimos calientes en la cena de Navidad y terminé cogiéndomela sobre la mesa, antes de que llegaran los invitados, ¿qué cara habrían puesto si supieran que mi mujer y yo acabábamos de corrernos a chorros sobre la mesa en que comían?