Me excitaban tanto las mujeres robustas que terminé en un buen momento con una

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Descripción

Nada me ponía más caliente que una buena gordibuena, esas mujeres sabían lo que era coger realmente, apretaban más rico y le echaban ganas en la cama, estaba esta chica, su nombre era Esmeralda, ella transpiraba sexo y no podía negarlo; era toda una sucia y sabía que me tenía ganas, sin esperarlo me mandó un mensaje para decirme que quería que le destrozara toda la panocha, no dudé en ir hacía ella para divertirme, quería que fuera especial y nos metimos a un motelón muy chingón para pasar un buen rato, ella se puso para que se la metiera de misionero y vaya que la pasamos bien cuando estuvimos juntos.