Me gusta consentir a mis putas con un masaje para que se pongan cachondas

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Descripción

La mayoría de los clientes que tienen que atender estas pobres putitas son unos bestias que nomás las lastiman y luego ya ni cogen sabroso las golfas porque aprenden que sólo basta con abrirse de patas para que les pague. Por eso yo siempre me busco putitas nuevecitas, si es posible sin estrenar, que estén bien sabrosas, y les enseño a satisfacer a sus clientes cogiéndolas como si fueran mi vieja, acariciándolas con paciencia y dándoles chance de mojarse naturalmente, excitadas por el modo en que las toco, hasta que ellas solitas me piden que les dé verga y es cuando, ahí sí, comienzo a cogerlas brutalmente hasta chorrearnos.