Mi morra me pidió que le diera fuerte por el culo y se la ensarté tan salvaje que hasta le saqué pedos, pero seguía apretando bien rico la putona.

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Descripción

Mi morra es toda una golfita viciosa, pero nunca pensé que le gustara el sexo anal. Sin embargo, un día llegué a casa y la encontré bien abierta de piernas, dedeándose la panocha como loca y ensartándose una botella por el culo. Me sacó de onda verla masturbándose porque todos los días le doy su buena ración de verga, así que me acerqué, la agarré del cabello y le dije “¡con que esto quieres puta?” y comencé a meterle la botella más adentro. Ella gemía y gemía hasta que se chorreó la golfa, pero en vez de calmarse me dijo “ahora tu verga, papi, todo esto lo planee para que me ensartaras la verga en mi colita” y ahí me calenté un chingó y empecé a cogerla hasta dejarle bien abierto el agujero.