Pensé que nos iban a mandar a los puercos porque mi vieja gritaba

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Descripción

He conocido hembras que cuando sienten que están a punto de correrse empiezan a reírse, otras a llorar, alguna incluso se llegó a desmayar del placer. Pero jamás me había topado con una hembra caliente que fuera tan escandalosa que hiciera que el vecino me llamara para preguntarme si todo estaba bien. ¿Para qué les miento? La neta me excitaba un chingo verla retorcerse de placer e incluso le pasé el teléfono a la vieja para que ella misma le dijera que me la estaba cogiendo y que sus gritos eran de placer y no de dolor… mientras yo le seguía dando caña por su chochito mojado que me había convertido en una bestia que sólo podía pensar en coger, coger y seguir cogiéndola.