Por más que la nalgueaba, la perra seguía bramando y casi nos cachan

12 min 87 Visitas
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (2 votos, promedio: 1,00 de 5)
Cargando…
Descripción

Mi novia tiene unos impulsos sexuales tremendos que la han
convertido en mi perra insaciable al servicio de mis ganas de coger, le chinga
cuando le trueno los dedos y lo hace de manera obediente y sumisa, como debe
comportarse una vieja con su macho. El asunto es que una vez que empiezo a
bombearle su chochito apretado, la morra se pierde y disfruta tanto de mi reata
que mientras se corre a chorros grita como loca envuelta en el disfrute sin
límites de la culeada. Pero esa vez estábamos en casa de mis padres y le dije
que se estuviera calladita para que no me putearan, pero el deseo le pudo más y
por más que la nalgueaba ella gemía y gemía sin parar.

Mi novia tiene unos impulsos sexuales tremendos que la han
convertido en mi perra insaciable al servicio de mis ganas de coger, le chinga
cuando le trueno los dedos y lo hace de manera obediente y sumisa, como debe
comportarse una vieja con su macho. El asunto es que una vez que empiezo a
bombearle su chochito apretado, la morra se pierde y disfruta tanto de mi reata
que mientras se corre a chorros grita como loca envuelta en el disfrute sin
límites de la culeada. Pero esa vez estábamos en casa de mis padres y le dije
que se estuviera calladita para que no me putearan, pero el deseo le pudo más y
por más que la nalgueaba ella gemía y gemía sin parar.