Tiene la panocha más joven y estrecha, menea más chingón su colita, gime como toda una putita y nunca se cansa de coger…¿por qué sigo con mi vieja?

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Descripción

Un día llegué a casa y vi culito empinado mientras recogía la basura. Mi mujer la contrató para hacer la limpieza sin preguntarme. Estaba a punto de ir a putear a la vieja, pero en eso se puso de pie esta belleza y pude ver sus chichis grandotas a través de su blusita blanca, transparente por el sudor, y que dejaba ver sus pezones cafés bien paraditos. Me aguanté con mucho trabajo las ganas de cogerla en ese mismo momento, pero esperé a que mi señora se fuera para irla a abrazar y empujarle el camarón en su culito de golfa. Ella sólo se dejó abrazar, manosear, acariciar, sólo gemía y acariciaba mi fierro sobre el pantalón. Terminamos cogiendo en la cama que comparto con mi esposa, o mejor dicho, a la que pronto será mi exesposa.