¡Wao! Era virgencita, pero pudo tragarse todo mi pepino en su chocho recién abierto sin siquiera quejarse. Es más, comenzó a zampárselo ella solita.

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Descripción

Esta morrita estudia frente a mi papelería. Me encantaba verla salir de la escuela moviendo su colita como toda una putita mientras andaba con sus amigas, así que cuando vino ella solita aproveché para seducirla y hablarle bonito, elogiar sus tetas grandotas, diciéndole lo duro que me ponía el camote con los meneos de su culote, etc. Poco a poco fue mojándose la morra hasta que un día aceptó entrar a la parte de atrás del local. Comencé a besarla, acariciarla, lamer sus curvas, sus chichotas, morderlas, meter mi mano en su panocha haciéndola gemir…me dijo que era virgen, pero ya no sabía de mí. Agarré y le ensarté el pepino en su papaya y grito de dolor, pero poco a poco fue gritando de placer hasta convertirse en una putita profesional.